
Las carillas son soluciones estéticas para recubrir dientes dañados y pigmentados. Pueden ser de composite, porcelana o zirconio.
Hay dos tipos de carillas. Algunas necesitan tallar el diente (zirconio) con previa anestesia; y hay otras que se ponen sin necesidad de tallar los dientes, se hace un estudio para cada paciente y nuestros odontólogos aconsejan al paciente cual es la mejor para cada caso.


Las carillas se hacen para cubrir fracturas de los dientes, espacios interdentales, para corregir las formas irregulares de los dientes, para corregir los dientes y para blanquear los dientes.
La carilla es una lámina fina hecha a medida que sólo se coloca en la cara externa del diente, adherida a él para siempre mediante un tipo de cemento imperceptible a la vista.
En la primera visita, el paciente explica sus expectativas y su problema de base y el odontólogo examina los dientes para evaluar las opciones de tratamiento más adecuadas.
En la segunda visita, si las carillas son de composite, es posible que ya se coloquen en la misma, ya que el procedimiento es más sencillo. En cambio, si se utilizan carillas de porcelana, se tallan un poco los dientes y se toman las medidas con moldes y, en algunos casos, radiografías. Estos datos se envían al laboratorio para fabricar las carillas de forma personalizada para que se ajusten a cada diente.
Finalmente, en la tercera visita se colocan las carillas de porcelana colocando un cemento especial para que las carillas queden fijas.


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